Mensaje del presidente Febrero 2020

Profesor Jim Ducharme
Presidente

Bienvenido a un nuevo año y una nueva década: ¿dónde estaremos dentro de 10 años?

Si creemos en las proyecciones de los científicos, habrá grandes y terribles eventos: tratamiento individualizado basado en nuestro ADN, nanotecnología para curar el cáncer y eliminar las placas ateroscleróticas, etc. Se cree que estos singulares eventos ocurrirán cerca del final de esta década: donde la inteligencia y la capacidad de la computadora excederán tanto la capacidad humana que alteraremos al mundo hasta el punto de ser incomprensible para las generaciones anteriores. La posibilidad de ‘descargar’ a un ser humano en una computadora probablemente se hará realidad, redefiniendo lo que entendemos por ‘vida’. Las consecuencias de la contaminación, el uso de combustibles fósiles, el crecimiento de la población y el calentamiento global serán amenazas constantes. Todo aterrador a medida que miramos hacia adelante y, sin embargo, avanzaremos.

La resolución de la OMS que respalda la atención médica de emergencia como un derecho humano básico alentará a muchos países a centrar las mejoras en la atención médica tanto en la atención aguda prehospitalaria como hospitalaria: los países ya están cambiando sus planes del sistema de salud para priorizar dicha atención.

Sin embargo, debemos preguntarnos cómo encaja el avance en la medicina de emergencia en un panorama tan rápidamente cambiante. Las tecnologías nuevas y avanzadas deberán permitirnos introducir atención médica de emergencia de alto nivel en países de bajos recursos a un nivel previamente imposible. La innovación debería permitir la modificación de la tecnología actual para ser provista a un costo mucho menor.  La preocupación que tengo es que parece que la promesa (recurrente) de tecnología o medicamentos menos costosos nunca se cumple. Las ganancias son la única prioridad para los negocios. En Canadá, en la última década, el costo de los medicamentos aumentó en 5 mil millones de dólares debido a la llegada de los biológicos. La incapacidad de los modelos nacionales de atención de la salud para cubrir los crecientes costos de la atención de la salud ha dado como resultado que muchos países introduzcan un sistema de 2 niveles, con la atención privada como parte integral de la atención ofrecida. Dado el aumento de los costos y la incapacidad de cualquier gobierno para pagar estos costos de atención médica, debemos considerar las posibles consecuencias:

  1. Atención médica de primer nivel para los privilegiados, con una estratificación de la atención médica aún peor que la que se ve hoy.
  2. La sociedad tiene que decidir qué estará o no disponible dentro de cualquier modelo de atención médica (a quién no trataremos).
  3. Una reestructuración radical de la salud para convertirse realmente en atención médica, con el estilo de vida y la prevención como fundamento. Esto sería lejos mucho menos costoso y ayudaría a la mayor cantidad de personas. La prioridad sería lo mejor para la sociedad, haciendo que el resultado de cualquier individuo sea menos prioritario. Los sistemas de salud tendrían que insistir en que las personas se adhieran a estos estilos de vida saludables, al tiempo que les proporcionan las herramientas para que puedan hacerlo. La educación para la salud, por ejemplo, debería ser una parte crítica del plan de estudios de cada escuela.
  4. En los países de bajos recursos, los enormes costos de infraestructura de transporte requeridos antes de establecer un sistema de atención prehospitalaria adecuado pueden abrumar cualquier mandato de la OMS o el anhelo nacional de elevar la atención de ME al nivel deseado. Sí, la atención médica de emergencia de calidad puede salvar millones de vidas de trauma cada año, si puede costearla, pero a la larga, un enfoque en la salud, el estilo de vida y la prevención puede ser el enfoque más costo efectivo. ¿Menos atractivo para los partidarios de la medicina de emergencia, pero tal vez necesario?

Es duro mirar lo anterior y no desanimarse. Sin embargo, IFEM, como líder internacional en medicina de emergencias, debe aceptar estos desafíos y encontrar un camino que asegure una atención médica de emergencia de calidad para todos. Debemos extender aún más nuestras relaciones, ya que necesitaremos colaborar con fuerzas externas a la medicina de emergencia para ayudar a construir una nueva visión global de la atención médica. Necesitaremos contar con expertos en tecnología y tecnología  para permitirnos ver dónde está el futuro y cómo integraremos la tecnología con la atención: como grupo solo de médicos, fracasaremos en el desarrollo futuro sin tales socios. Podemos ayudar a definir qué atención es necesaria, luego preguntar a los expertos no médicos cómo lograr esto mejor.

El IFEM debe continuar definiendo qué es y qué no es la medicina de emergencia, mientras trabaja con todos los que están dentro de la atención médica para garantizar una atención perfecta del paciente desde la cuna hasta la tumba. Las batallas territoriales, vistas en toda la medicina, deben detenerse. Debemos basar cada paso hacia adelante en 2 prioridades: optimizar los resultados del paciente (no es lo mismo que mejorar) y mejorar el modelo de atención médica. La medicina de emergencia, si bien sea distinta, debe ser ‘parte del todo’. Nuestros grupos de interés  y comités deberán continuar definiendo estándares de atención y promover prácticas  basadas en optima evidencia, pero necesitará poder adaptarse a los rápidos cambios que ocurrirán. En 2020, ya no podemos permitirnos practicar de forma aislada. Los documentos deberán ser fluidos y basados ​​en la nube, ya que las publicaciones en el sentido antiguo se considerarán viejas antes de ver la luz del día. El mundo de las redes sociales no tolerará que la atención de la salud tenga tiempo de años para la traducción del  conocimiento como lo es hoy.

El IFEM debe trabajar diligentemente en el “panorama general” para garantizar una atención médica de emergencia de calidad en un futuro que cambia rápidamente. Al mismo tiempo, debemos poder trabajar con sociedades nacionales individuales para centrarnos en los detalles que fomentan los cambios locales necesarios, cambios que ocurrirán mucho más rápidamente que en países con sistemas ya maduros.

El 2020 en adelante: te dejará sin aliento y, en el mejor de los casos, será difícil predecir los resultados. El IFEM tiene que controlar que nos mantengamos en el objetivo durante estos tiempos tumultuosos y supervisar los cambios en el futuro para que no se pierda el enfoque en mejorar continuamente la atención para nuestros pacientes. ¿Estamos listos para este fuerte paseo?

 

 

 

 

 

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